Don Quijote -- ¿realidad ambigua?

Jerry Neugebauer

   Si tuviera que elegir mi episodio favorito de Don Quijote, escogería la escena donde Don
Quijote, creyendo que una bacía de barbero es el yelmo de Mambrino, la toma de un barbero. Me da
mucha risa imaginar a Don Quijote con una bacía sobre su cabeza ya que se vería muy tonto y loco.
Para mí este episodio es Don Quijote por excelencia; ilustra toda su locura y cómo él transforma la
realidad en la fantasía creando así su propio mundo. A muchas personas les gustan episodios
semejantes --los molinos de viento, el "ejército"  de ovejas, etc.-- ya que nos gusta ver y reír de un
hombre que vive tan fuera de la realidad. Para decir que Don Quijote vive fuera de la realidad,
tenemos que asumir que el mundo de los otros personajes y del narrador es el mundo real. Pero,
también puede que el mundo de ellos sea falso y el mundo en que vive Don Quijote sea real. Jeremy
Robbins plantea esta pregunta explícitamente: "We are prompted to speculate who in such a world is right, and who is mad, the one person who perceives "correctly"  that black is black, or the vast
majority who assert that it is white?  Who decides what the truth is?...How do we know we are not
all under a spell and therefore prevented from perceiving the truth?" (51)
       No se podría decir que la única persona que se da cuenta de la verdad es Don Quijote --esto
sería ridículo. Es bastante obvio que él es la persona trastornada. Sin embargo, no es fácil definir la
realidad en el Quijote. Cervantes juega, como demuestran el episodio de la jaula y los episodios
relacionados con doña Rodríguez, con la noción de la realidad en su novela dejando al lector
preguntándose a veces "¿qué es real y verdadero?"
        Los ejemplos mencionados anteriormente (la bacía, los molinos de viento, etc.) son ejemplos
donde Don Quijote utiliza su imaginación para cambiar la realidad en fantasía. Además se puede ver
la desilusión de Don Quijote en otro aspecto de su comportamiento. Específicamente, Don Quijote
cree que ha sido encantado cuando averigua que su percepción de la realidad ha sido incorrecta.
Bryant L. Creel confirma esta idea: "at times don Quijote defends his perceptions with a surprising
earnestness and lucidity: he explains the existence of elements of the real world that are incompatible with his fantasies by claiming that they are illusions that enchanters have maliciously created in order to confuse people" (20). En otras palabras, Don Quijote nunca cree que está desilusionado, sino que culpa a los encantadores por su percepción defectuosa. Para hacer esto, a veces tiene que creer que la realidad es realmente un encanto.
        Este es el caso en el episodio cuando el cura y el barbero están llevando a Don Quijote a su
casa en la jaula del carretero de bueyes. Todos los que están en la venta "se cubrieron los rostros y se disfrazaron" para facilitar el transporte de Don Quijote --ellos piensan que si él creyera que está
encantado, iría enjaulado de manera más pacífica. Y funcionó, porque Don Quijote "se creyó que
todas aquellas figuras eran fantasmas de aquel encantado castillo, y que, sin duda alguna, ya estaba
encantado, pues no se podía menear ni defender" (Cervantes 379). La desilusión de Don Quijote aquí es que no se da cuenta de lo que realmente hay. Él puede creer fácilmente que las mismas personas de la venta son fantasmas y encantadores, cambiando así la realidad para que correspondiera a su gusto. Más tarde sigue estando encantado cuando dice a algunos hombres "que voy encantado en esta jaula por envidia y fraude de malos encantadores" (384).
        Aunque sea fácil engañar a Don Quijote, cuesta mucho trabajo al barbero, al cura y a los
demás convencer a Sancho que lo que le está ocurriendo es un encantamiento. Cervantes escribe que "aunque [a Sancho] le faltaba bien poco para tener la mesma enfermedad de su amo, no dejó de
conocer quién eran todas aquellas contrahechas figuras. Mas no osó descoser su boca hasta ver en
qué paraba aquel asalto y prisión de su amo" (379). Sancho cree darse cuenta que los disfrazados son el cura, el barbero y los demás de la venta. Al final declara al cura y al barbero, los dos disfrazados, que "así va encantado mi señor don Quijote como mi madre. . .¡Ah, señor cura, señor cura!  ¿Pensaba vuestra merced   que no le conozco, y pensará que yo no calo y adivino adónde se encaminan estos nuevos encantamientos?  Pues sepa que le conozco, por más que se encubra el rostro, y sepa que le entiendo, por más que disimule sus embustes." (385) Por fin, Sancho dice algo, gritando a los embusteros que les conoce, que uno de ellos es el cura y Sancho lo sabe de seguro.  Aquí, Sancho actúa en la forma que corresponde a la mayoría de la crítica. Los críticos normalmente dicen que Sancho ve las cosas como son, y su perspectiva "real"  ayuda a producir una dicotomía entre esta perspectiva y la de Don Quijote. Pero hay que decir definitivamente que Sancho también duda de la realidad de muchas situaciones porque él también tiene problemas distinguiéndola. En su caso, no cambia la realidad a la fantasía, sino que cree fácilmente que lo que ve puede ser un encantamiento en vez de algo real.  Por ejemplo, antes de salir de la venta, Sancho ve a Fernando besando a Dorotea, y Sancho le cuenta a Don Quijote este acontecimiento. Sin embargo, al oír esto, Don Quijote lo castiga y le dice que tuvo que ser un encanto --era imposible que la princesa Micomicona besara a Fernando. Sancho acepta esta explicación, como ha aceptado casi todas las anteriores, y dice "así lo creo yo...excepto aquello de la manta, que realmente sucedió por vía ordinaria" (Cervantes 379). Sancho cree que el encantamiento existe, y que algunas cosas no son como le parecen a él. Por lo tanto, casi nunca puede estar seguro que su percepción de la realidad sea verdadera si algunos acontecimientos y otras cosas que le parecen reales llegan a ser falsos.
        El episodio de la jaula, como he dicho, es un poco diferente porque Sancho está más o menos
seguro que los fantasmas realmente son el cura y el barbero, etc. Sin embargo, aún le cabe alguna
duda debido a su desconfianza en la realidad de algunas circunstancias como he descrito en el párrafo
anterior. Esta pequeña duda se manifiesta en la prueba que él hace para determinar si Don Quijote
está encantado de verdad. Sancho quiere "probar evidentemente cómo no va encantado" cuando
pregunta a Don Quijote "si acaso después que vuestra merced va enjaulado, y a su parecer encantado, en esta jaula, le ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores, como suele decirse" (394). Sancho no está seguro que su sospecha sea verdad y por eso necesita hacer algún tipo de prueba. Él se figura que, si Don Quijote tiene la necesidad de ir al baño, no está encantado. No pensar que su opinión original sea válida implica desconfianza, desconfianza en lo que pensó haber visto.
        También se puede decir que los otros personajes en el libro tienen su propia idea de la
realidad. Bruce W. Wardropper dice: "Certainly nearly all the characters in Don Quijote...are tainted with this form of dementia, which consists in the inability to distinguish the fictional from the real" (85). Por lo tanto, no sólo es posible decir que Sancho y Don Quijote tienen problemas para
distinguir la realidad de la fantasía, sino que hay que extender este análisis a los otros personajes
porque ellos también "are tainted"  con la incapacidad de separar la realidad de lo que es (o puede
ser) falso.
        Helena Percas de Ponseti discute esta idea de la realidad vista en distintas formas por las perspectivas de personajes diferentes. Ella dice que Cervantes "contrapone perspectivas diversas de una misma realidad mediante puntos de vista de personajes muy distintos entre sí y mediante reversos e ironías fácilmente perceptibles para el lector; o bien, de contraponer episodios en que la misma realidad tiene distinto valor y desarrollo, por lo que lleva a distintas percepciones de ella con sus consecuentes conclusiones implícitas" (cit. Montero Reguera 81).
       ¿Es posible que haya realidades diferentes para personajes diferentes, realidades que chocan,
una contra la otra? González-Llubera piensa que sí --dice que Cervantes "systematically wavers
between the " should be"  and the " is"  or " may be""   y que él " delights in representing conflicting
aspects of reality" (González-Llubera 58). Estoy de acuerdo --sí, hay perspectivas diferentes de la
realidad en la novela, y depende del punto de vista del personaje. Si otras perspectivas existen, el
concepto de la realidad no está asegurado ni fijo, sino que podría ser diferente según la perspectiva. Entonces, ¿en cuál perspectiva vamos a confiar? ¿la de Don Quijote? ¿la del cura y del barbero? ¿la que ya tenemos nosotros mismos? Si hay " conflicting aspects of reality,"  ni siquiera nosotros podemos estar seguros de la realidad en la novela-- se ha puesto en duda.
        La duda sobre la realidad, entonces, no solo aparece dentro del libro, sino que se extiende al
lector también. Si la realidad no es algo concreto, no podemos tener confianza completa en lo que
nosotros creemos que es la realidad. Bruce W. Wardropper está de acuerdo cuando escribe que
"Cervantes, in seeking to undermine the readerís critical faculty, is carrying a mimesis to its logical
end; he is trying to make his reader participate in his heroís madness...One might wonder whether
this objective was feasible. It sure was, to a degree" (85). Sí, participamos en la locura de Don
Quijote, como dice Wardropper porque también vemos el mundo de la novela desde nuestro propio
punto de vista.
        No es decir, como Jeremy Robbins nos da a entender, que no tengamos ninguna fundación en
la cual podamos basar nuestra percepción de la realidad. Según él, es importante tener en mente que "Cervantes himself does not go as far as declaring that there is no truth or that all truth is
relative...The point rather is that such episodes make us question our confidence in the solidity of
our beliefs, as well as the grounds for our belief in the veracity of the information which our senses
convey to us" (52). Recordemos que en el primer párrafo de este ensayo Robbins nos preguntó de la
posibilidad de una realidad ambigua. " Who decides what the truth is?" fue la pregunta que planteó
(51). Aparentemente, Robbins cree que no es arbitraria la respuesta, sino un poco disputable a veces; tenemos que cuestionarla debido a los sentidos que nos pueden engañar.
        Alexander Parker no está completamente de acuerdo con Robbins. En resumen, él dice que
"los sentidos no engañan, pero los hombres sí. Y puesto que el hombre es un ser social, el
conocimiento de la verdad no sólo depende de cómo interprete él la realidad, sino que depende
también del testimonio de los demás hombres" (291). Es decir, la raíz de todo el problema de no ver
la realidad verdadera resulta del engaño de otras personas, o, en el caso de Don Quijote, resulta de su propio auto-engaño. Las decepciones y mentiras de otras personas normalmente son las que les
conducen a una percepción trastornada en vez de no tener una percepción incierta.
        El episodio ejemplar del efecto del engaño sería el de los duques. Ellos crean un mundo falso
para burlarse de Don Quijote. En contraste con el primer volumen, en el segundo, "Don Quijote no
longer has to impose his vision or version of reality onto the external world since, for the first time,
the external world impinges on him a version of reality in which he really is treated like a
knight-errant and which really does appear to be like the world of the chivalric romances" (Robbins
55).
       La clave aquí es que "the external world impinges on him a version of reality." Esto significa
que ahora Don Quijote seguirá viendo una realidad falsa, pero no la crea él mismo. Según Robbins,
las mentiras y el engaño de los duques la crean, pero sigue siendo, no obstante, una realidad falsa de que no se da cuenta Don Quijote. Pero, ¿cómo afecta al lector?
        Las mentiras de los duques nos llegan a engañar también, otra vez extendiendo la duda de la
realidad al lector. Con tanta decepción, es difícil separar los acontecimientos que son reales de los
que no son reales. "The reader is introduced to or lead into a world of make-believe" escribe Sánchez Escribano. "Two-thirds of the second part is made up of happenings consciously prepared by someone to deceive the two travellers.  Much of the the action takes place in the palace of the Duke and Duchess. There is here a long interplay between reality and the appearance of reality. The happenings come upon Don Quixote and his squire. They don't have to look for adventures.  Reality is superimposed upon another reality. What seems to be is not and what is not becomes real.  The reader himself is hard put to discover what is real and what is not real." (434).
       La última frase merece repetición --algunas cosas que pasan son falsas, pero tal como dice esta
cita, es difícil para el lector distinguirlas siempre. Además, para colmo, el episodio de los duques y
sus engaños duran por tanto tiempo que nos parece la verdadera historia. Nos entramos poco a poco en esta parte de la novela y nos olvidamos gradualmente del mundo fuera de su castillo. Durante su largo y gradual engaño de Don Quijote, los duques también nos arrullan y por tanto nos llevan al mundo irreal al lado de Don Quijote, casi sin darnos cuenta.
        Por ejemplo, nos ocurre esto durante el gobierno de Sancho. Al principio del gobierno de
Sancho, Cervantes escribe: "Y así llevando sus burlas, aquella tarde enviaron a Sancho con mucho
acompañamiento al lugar que para él había de ser ínsula," dejándonos saber otra vez que el gobierno
de Sancho sería una cosa de burla, como es obvio (696). Sin embargo, cuando ya estamos dentro del
gobierno insulano de Sancho, casi nos olvidamos de este hecho. La idea siempre está en el fondo de
nuestras mentes, pero la noción desaparece con el paso del tiempo. Pasamos todo el tiempo ahora
con Sancho, a su lado, cuando juzga, pasa por las calles, redacta su constitución, etc. Aunque la
premisa de su gobierno no sea real, tenemos la tendencia de olvidar las circunstancias falsas cuando
estamos tan metidos en la historia. Todo el resto es real --el ambiente, las acciones de Sancho, etc.
Cuando estos elementos que están justo en frente de nuestros ojos parecen reales, es fácil creer que todo es real. Si Cervantes no metiera señales sutiles a veces para recordarnos del engaño, nos
quedaríamos perdidos completamente en la verosimilitud de tal ilusión. Un ejemplo sería cuando
escribe: "juntándose los burladores de Sancho, dieron orden entre sí cómo despacharle del gobierno" (746). Nos recuerda que hay "burladores"  y que la burla iba a terminar, acabando con el gobierno falso de Sancho. Entonces, aunque los duques crean un mundo falso en que nos podemos perder, al fin nos damos cuenta de que es fingido y una decepción.
        Sin embargo, a veces no sabemos dónde termina el engaño de los duques y empieza la
realidad. Este es el caso con la venganza de doña Rodríguez; no sabemos de seguro que ella no
participe en la burla. Parece como los demás embustes de los duques --¿por qué no puede ser otra
decepción de ellos? Los duques podían haber mandado a doña Rodríguez a hacer algo similar a lo que
ha hecho Altisidora, quien confiesa su "amor"  a Don Quijote. Doña Rodríguez no parece diferente al
principio cuando suplica que la ayude un verdadero "caballero andante." Ella le dice a Don Quijote:
"Querría, pues, señor mío, que vuesa merced tomase carga el deshacer este agravio, o ya por ruegos, o ya por armas, pues según todo el mundo, dice, vuesa merced nació en él para deshacerlos y para enderezar los tuertos y amparar los miserables.  Y póngasele a vuesa merced por delante la orfandad de mi hija, su gentileza, su mocedad con todas las buenas partes que he dicho que tiene." (724)
       Doña Rodríguez puede estar mofándose de Don Quijote y su identidad ìfalsaî de caballero
andante, diciendo que él "nació en [el mundo] para deshacer" los agravios. También, doña Rodríguez, con su ruego, puede estar empezando otra aventura caballeresca creada por los duques para su propio entretenimiento. En realidad, el principio de la escena con doña Rodríguez sí tiene un poco de risa como las demás bromas. Cuando ella entra por primera vez en el aposento de Don Quijote, ella "vio la priesa con que se estaba haciendo cruces don Quijote" (720). No es difícil imaginar a Don Quijote, tan asustado y nervioso que se persigna muy rápidamente, ni es difícil imaginar a los duques riéndose como resultado. No es difícil tampoco, creer que este episodio es otra burla de los duques.  Hasta
ahora, no hay nada que lo contradiga.
        Poco a poco, no obstante, vamos enterándonos de que doña Rodríguez es sincera en su
petición.  Su intención es sincera porque sigue pidiendo a Don Quijote su ayuda. También, el agravio de que ella quiere vengarse, sí es un agravio real. El resultado de todo esto iba a ser un duelo, pero el lacayo al fin promete casarse con la hija de doña Rodríguez. No obstante, el hecho de que no estamos completamente seguros de la sinceridad de doña Rodríguez, al fin y al cabo añade a la inseguridad
que nosotros tenemos respecto a la realidad total en Don Quijote.
        Hasta ahora, Parker está más o menos de acuerdo con el análisis. Como he escrito antes, él
enfoca en las mentiras y decepciones de los duques como causa de la mala percepción de la realidad
de algunos personajes. Durante todo el episodio de los duques, Sancho, Don Quijote y doña
Rodríguez están en sus propios mundos irreales, no por la falta de una percepción adecuada, sino por la falta de información correcta que reciben de otros personajes. Se basan sus acciones, emociones, discursos, etc. en un mundo falso creado por las mentiras de los duques. "Los sentidos," entonces,
" no engañan" como Parker ha dicho antes en el ensayo, sino los hombres (291).
       Parker lleva esta idea más adelante, concluyendo que "la realidad no es ambigua...Los hombres
son muy propensos a falsear la verdad cuando creen que esto les conviene" (304). Esto puede ser, que la realidad no es ambigua en el sentido de lo natural; lo físico no cambia. Pero, ¿cómo sabemos qué es este aspecto físico de la realidad? ¿Cómo sabemos qué es la realidad especialmente frente a
muchas perspectivas de la realidad? Todavía no tenemos una idea muy clara y la podemos dudar.
Como David Grossvogel dice cuando nos equipara con Don Quijote en el episodio del retablo de
Maese Pedro:  "What happens to Don Quixote within the world of Master Pedro is, in microcosm,"
según Grossvogel, " what happens to the reader within the world of Cervantes: it is a tampering with the readerís sense of reality" (106). Cervantes ha desordenado nuestro sentido de la realidad tanto que no importa que la realidad sea ambigua o no, porque no podemos alcanzar el punto para ver la realidad verdadera. La realidad como la vemos en la novela de diversas perspectivas, no está clara, y nuestra percepción de ella puede ser ambigua, a pesar de que la naturaleza pura sea inequívoca.
        En conclusión, Cervantes juega con el concepto de la realidad en Don Quijote. Vemos esto
especialmente en el episodio de la jaula y el largo tratamiento de los sucesos en el castillo de los
duques. Resulta que algo que normalmente pensamos que está determinado --la realidad en este
caso-- no lo está. Don Quijote no sólo tiene su propia percepción de la realidad, sino que Sancho y
otros personajes también tienen sus propias percepciones. Por lo tanto, la línea entre el engaño y la
verdad está borrada. Debido a esto, nosotros, los lectores, nos vemos dudando de nuestra percepción de la realidad en la novela. No estamos seguros de qué es la realidad. Aunque podamos tener una idea concreta, tenemos que admitir que cabe cierta duda. En fin, entonces, como Wardropper dice, Cervantes alcanza esta meta: "Writers --scholars and artists alike-- conspire to loosen manís grip on reality, to conduct him to the fringe of madness"  (Wardropper 85). Cervantes, en Don Quijote pudo "loosen our grip" de la realidad.

Bibliografía

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       June, 2000